Resulta curioso que, en pleno 2025, consideremos innovador lo que en realidad es una vuelta a las raíces del videojuego. Hell Is Us apuesta por un diseño clásico, casi primitivo en algunos aspectos, pero lo hace con tanta intención y coherencia que termina sintiéndose como una propuesta fresca dentro del panorama actual. En un mercado saturado de marcadores, mapas, indicaciones constantes y rutas guiadas, este juego decide eliminarlo todo: no hay mapa, no hay pistas claras, no hay rutas marcadas. Solo una brújula que debemos activar manualmente y un diario donde se registran conversaciones, objetos y pistas, pero sin explicaciones adicionales. Es un diseño que exige atención, memoria y exploración real, algo que muy pocos títulos modernos se atreven a plantear.

La dificultad es creciente, desafiante en momentos concretos pero nunca abrumadora, salvo por esos puzles excesivamente crípticos que ya comentamos. La exploración de tumbas, las zonas interiores con enemigos duros y la progresión del personaje, escasa pero bien medida, aportan una sensación de aventura clásica que recuerda a los juegos de los años 90, pero con una presentación moderna. Es una mezcla muy particular que funciona sorprendentemente bien y que convierte a Hell Is Us en una experiencia distinta dentro del género.

Sin embargo, no se puede considerar una obra plenamente innovadora por dos motivos. El primero es que, aunque su planteamiento es valiente, es difícil que veamos muchos juegos siguiendo este camino en los próximos años. Es un diseño arriesgado, poco comercial y que requiere un tipo de jugador muy concreto. El segundo motivo es que algunos elementos del juego también parecen sacados de los años 90, pero no en el buen sentido: las conversaciones con NPCs son estáticas, sin animaciones ni vida, y solo cambian cuando resolvemos alguno de sus problemas. No hay personajes moviéndose por el mundo, no hay sensación de ecosistema vivo, y eso le resta frescura y dinamismo al conjunto.

Aun así, Hell Is Us es un juego muy bueno, con una identidad propia y una propuesta que destaca precisamente por ir a contracorriente. Con más mazmorras, más enemigos, mayor interacción con los NPCs y un mapa, aunque fuera esquemático, una hipotética secuela podría situarse en una posición muchísimo más alta. Pero incluso tal y como está, su apuesta por recuperar la esencia de la aventura clásica lo convierte en un título
único y merecedor de un sólido 9 en innovación.