Soul Sacrifice es un juego difícil de definir, y también difícil de jugar. Una cosa está clara:
éste no es el juego que va a salvar las ventas a nivel mundial de PS Vita. Y no es que sea un mal juego (del todo), pero sí que está lleno de fallos de diseño que lo hacen en muchos casos injugable y, en la mayoría del tiempo, soso y aburrido. Para definirlo, podríamos considerarlo como una mezcla entre un Monster Hunter y un juego de lucha tipo Power Stone, lo cual ya suena del todo absurdo.
La historia en si es bastante vaga y aunque está bien narrada (lo poco que tiene) resulta a todas luces insuficientes y en muchos casos incongruente. La forma de contarla nos recuerda en algunos puntos a la de Lost Odyssey de Xbox 360, es decir, una especie de libro que es narrado en forma de voz en off que lee el texto que vemos escrito en sus hojas con pequeñas transiciones tipo
Power Point (ser algo parecido a un juego de rol debería conllevar trabajar mucho más la historia). Cada una de estas historia supone una misión principal, aunque también tendremos otras que ni siquiera tendrán narración; tan solo entraremos a saco a combatir.
Las misiones son casi idénticas entre sí, y aunque hay centenares de ellas, una vez jugada la primera ya puedes decir que sabes cómo va todo el juego, y eso que existen de diversas clases (con un poco de ironía). Están las de matar a un número de enemigos en un mapa (a veces antes de que se acabe el tiempo), las de buscar fragmentos de alma (matando a los enemigos que veamos por el mapa) y las de matar a un gran enemigo que suele ser más difícil de derrotar (Sí... Matando a los enemigos que veamos en el mapa). Aunque podría ser el planteamiento de cualquier juego de rol del mercado, el no tener historia y tener un desarrollo tan repetitivo hace que no aporta nada ni al género de los RPG ni al de las cacerías de monstruos (Monster Hunter).
Comenzamos a jugar y una vez aceptada la misión veremos cómo nuestro personaje entra en el ajo. Tras una breve carga veremos el escenario donde encontramos otro de los grandes puntos negativos, y es que
hay poquísimos escenarios y se repiten hasta la saciedad, y lo que es peor aún, son increíblemente pequeños. Quizás la idea fuese la de crear un Monster Hunter en el que el jugador no tuviese que explorar enormes extensiones de terreno buscando el monstruo, y simplemente ponernos un pequeño escenario con el monstruo delante (como un juego de lucha) para que acabemos con él; aunque la idea no es mala el desarrollo acaba siendo muy tonto y carente de diversión.
Y es que incluso
uno de los puntos fuertes en otros juegos de rol, la mejora del personaje, aquí es prácticamente inexistente. Cada una de estas misiones nos dará una recompensa final en forma de hechizos a utilizar o, como las denomina el juego, ofrendas. Estas ofrendas van mejorando muy poco a poco y durante muchísimas horas solo conseguiremos las mismas una y otra vez con efectos tan parecidos y similares que en la mayoría de los casos ni tan siquiera los cambiaremos. Cuando llegamos a misiones más difíciles mejoraremos el nivel y la espectacularidad de los hechizos, aunque dudo que haya muchos jugadores que lleguen a verlo (a menos que les duela el dinero que han pagado por él).
Existen de diversos tipos de ofrendas; las que crean un arma en nuestra mano, las que echan un hechizo que surca el aire y golpea al enemigo, las que crean un hechizo que se arrastra por el suelo e impacta en el enemigo o aquella que nos convierta en una bola o similar para golpear con nuestro cuerpo. Aparte de estos hechizos de ataque, tendremos algunos de curación y de escudo que nos protegerán mínimamente del daño de los enemigos. Dependiendo del escenario y del enemigo obtendremos de un tipo (hielo, fuego, piedra,?) que nos permitirá utilizarla contra otros enemigos afines (lo típico, si es de fuego utilizamos el de hielo y así). Éste será el punto más "estratégico" del juego, ya que
dependiendo del enemigo tendremos que equiparnos antes del combate con unos u otros para tener mayores posibilidades.
Para colmo, el sistema de lucha tampoco funciona demasiado bien, haciéndose soso y aburrido hasta el punto de decir basta (en honor a la verdad, no se hace aburrido porque justo cuando empieza a serlo se acaba la misión?), ya que en la inmensa mayoría de los casos nos limitaremos a aporrear los botones de los hechizos hasta que estén a punto de agotarse; en ese momento intentaremos recargarlo con objetos que encontraremos en el escenario, o bien sacrificando otros bichos que matemos, y así continuar con nuestra matanza. Solo podremos usar seis de estos hechizos en cada combate (se asignan tres a cada botón de Vita excepto la X y pulsando el gatillo R alternará con los otros tres) y cada uno de ellos tiene un uso limitado de veces.
El apartado técnico tampoco se salva de la quema. Estamos empezando a pensar que la consola PS Vita tiene serios problemas técnicos y es un hardware que no está nada compensado, debido a que casi todos los juegos que han pasado por nuestras manos tienen unos escenarios tan pequeños que quizás sea culpa de la consola, no de los desarrolladores (y si son grandes como en Gravity Rush, es la textura la que ocupa poco).
Gráficamente es un juego de PSP ligeramente mejorado en modelado de personajes y texturas, pero que para nada está a la altura de otros como Uncharted. Su mayor problema, volvemos a lo mismo, está en la enorme repetición de enemigos y escenarios que, en algunos casos, nos premian con un ligero cambio de texturas, mientras que en otros ni siquiera eso. La banda sonora es, posiblemente, lo mejor de todo el juego (que ya es decir) y cumple perfectamente su papel ambientando los combates.
Podríamos seguir contando elementos de Soul Sacrifice (fusión y mejora de hechizos, mejora del brazo, personalización del personaje, el maldito Librom, las lágrimas?) y es que hay que reconocer que el juego
tiene cierta profundidad, y es un juego muuuuy largo, pero toda esta profundidad pasa bastante desapercibida por culpa de los grandes fallos comentados; escenarios muy pequeños, misiones que se terminan en tres minutos o menos (pasamos más del doble de tiempo leyendo la historia y equipándonos que jugando) además de extremadamente repetitivas, así como los enemigos que también se repiten muchísimas veces.
Quizás el juego cooperativo sea lo único que puede salvar de la quema a Soul Sacrifice. Un juego para cuatro jugadores en red local (Ad hoc) u online con otros tres jugadores que, de verdad, es de lo más interesante ya que te permite unirte a otras partidas de jugadores más experimentados y luchar contra monstruos más avanzados y cooperar (aunque nos maten cientos de veces), siendo así como conseguiremos los mejores hechizos para poder pasar mucho más rápidamente por los escenarios. Este online funciona bastante bien y no hemos visto problemas de lag en ningún momento (afortunadamente, algo que funciona).