Cuando
One More Level anunció Valor Mortis, el público general se sorprendió al ver cómo el estudio responsable de la saga
Ghostrunner abandonaba temporalmente la velocidad extrema para adentrarse en un subgénero muy diferente. Sin embargo, conforme se conocen más detalles de su propuesta, resulta evidente que la experiencia técnica previa se mantiene intacta: el juego apuesta por la
acción en primera persona, el dominio de la movilidad y un sistema que penaliza el error, trasladando esas bases a un
RPG de acción oscuro con elementos de
soulslike.
Valor Mortis sitúa su premisa en una versión alternativa de la Europa de principios del siglo XIX, donde las
Guerras Napoleónicas han tomado un rumbo radicalmente opuesto al de los libros de historia. El avance de la
Grande Armée ha desatado una plaga que deforma tanto a soldados como a civiles. En mitad de este desastre despierta
William Dowsett, un militar británico que combatió bajo las órdenes del emperador francés y que regresa de la muerte portando la misma corrupción en su organismo.
Una historia de guerra, horror y conspiraciones
La narrativa constituye uno de los pilares de la propuesta. Aunque el contexto toma elementos verídicos del conflicto militar, la trama se apoya en una
ambientación histórica alternativa dominada por el terror sobrenatural y la alquimia militar.
William despierta en una fosa común tras caer en combate. Sin apenas memoria previa, descubre que la energía corruptora recorre su sistema circulatorio. Al avanzar en el terreno, una complicación psicológica marca el desarrollo argumental: la voz de
Napoleón Bonaparte resuena dentro de su mente intentando guiar sus pasos para preservar su lealtad, mientras una voz rebelde identificada como
The Shrike pugna por empujarlo hacia una senda opuesta.
Esta dualidad de influencias condiciona el avance de la campaña. A lo largo del camino encontramos soldados supervivientes, facciones con intereses contrapuestos y documentos de trasfondo que detallan el surgimiento de la plaga militar en Europa continental.
Quién es William Dowsett
A diferencia de otros exponentes del género que recurren a avatares mudos y personalizables, Valor Mortis opta por un
protagonista predeterminado con voz, personalidad y motivaciones cerradas. William es un soldado inglés desencantado con la monarquía británica que decidió alistarse voluntariamente en las filas de la
Grande Armée.
Su regreso de entre los muertos altera por completo su lealtad. La sustancia que arrasa el frente de guerra corre por sus venas, permitiéndole canalizar habilidades sobrehumanas a costa de lidiar con las consecuencias físicas y mentales de su propia resurrección.
Exploración metroidvania en un soulslike
El diseño de niveles de Valor Mortis combina la estructura de
rutas interconectadas propia de las obras de FromSoftware con una progresión netamente deudora del subgénero
metroidvania. El escenario no adopta el formato de mundo abierto, sino que se divide en regiones complejas donde encontramos puertas bloqueadas, mecanismos mecánicos y caminos inaccesibles durante la primera pasada.
La movilidad que caracterizó al estudio en anteriores desarrollos añade una verticalidad superior a la media de los
action RPG. Conforme desbloqueamos nuevas facultades físicas y sobrenaturales, podemos regresar a zonas previas para alcanzar
atajos permanentes, cofres de equipo, rutas secundarias y
jefes opcionales. Esta dinámica sigue el patrón de juegos de acción en primera persona como la franquicia Metroid Prime, donde la adquisición de herramientas dictamina el ritmo de apertura del mapa.
Cómo funciona el combate
El sistema de batalla de Valor Mortis traslada las pautas habituales del subgénero a la
cámara en primera persona, priorizando la precisión táctica frente al ataque indiscriminado. Contamos con una
barra de resistencia que regula el uso de esquivas, bloqueos, golpes y desplazamientos.
Los ataques ligeros permiten presionar a las defensas enemigas con rapidez, mientras que los ataques pesados requieren tiempos de preparación amplios a cambio de causar un alto daño postural. El sistema premia activamente la
parada perfecta: desviar un impacto en el instante exacto rompe la postura del oponente y habilita un
golpe crítico o remate inmediato.
Asimismo, el juego prescinde de la defensa pasiva. Al bloquear un golpe recibimos una fracción de daño acumulado; si devolvemos el ataque de forma inmediata antes de que transcurran unos segundos,
recuperamos la salud perdida. Este sistema de regeneración por impacto ofensivo fomenta un ritmo agresivo similar a la mecánica de recuperación vista en Bloodborne.
Armas cuerpo a cuerpo y armas de fuego
El arsenal de Valor Mortis se divide en herramientas de filo para el combate cercano y armas de proyectiles de pólvora negra para complementar la ofensiva:
Entre las opciones confirmadas para el combate cuerpo a cuerpo disponemos de
sables de caballería,
espadas roperas y espadones pesados estilo
claymore. Cada categoría cuenta con conjuntos de movimientos propios: las espadas ligeras permiten enlazar estocadas rápidas con un consumo reducido de resistencia, mientras que el armamento pesado facilita romper guardias a costa de una mayor exposición.
Las
armas de fuego, tales como pistolas de chispa y
mosquetes napoleónicos, no convierten la experiencia en un shooter convencional. Sus tiempos de recarga son prolongados y su función principal radica en
interrumpir ataques pesados de los enemigos a media distancia o castigar puntos débiles expuestos durante las combinaciones cuerpo a cuerpo.
Las Transmutaciones y los poderes sobrenaturales
El rasgo diferenciador de Valor Mortis reside en el sistema de
Transmutaciones, un conjunto de poderes que canalizamos directamente con la mano izquierda de William en combinación con el arma principal. Estas técnicas consumen un medidor específico denominado
Nephtoglobin, un recurso que no se regenera de forma pasiva, sino que debemos recargar asestando golpes continuos con la espada o rompiendo puntos débiles del adversario.
Cada transmutación cuenta con aplicaciones directas tanto en la batalla como en el avance por el mapa:
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Transmutación de Fuego: Permite imbuir el arma o lanzar proyectiles ígneos que aplican daño por quemadura continuo a las tropas corrompidas, además de servir para prender obstáculos orgánicos del entorno.
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Transmutación de Escudo: Genera una barrera mágica capaz de absorber impactos directos y detonar una onda de choque expansiva que repele a los enemigos circundantes.
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Transmutación de Gancho: Actúa como herramienta de reposicionamiento rápido en combate para cerrar distancias al instante frente a tiradores lejanos y se utiliza en la exploración para alcanzar cornisas elevadas y anclajes suspendidos.
Progresión y personalización del personaje
El desarrollo del personaje en Valor Mortis prescinde de árboles de clases rígidos y se apoya en la configuración de equipo y estadísticas.
La moneda principal de progresión son los
Catalysts, recursos que obtenemos al eliminar monstruos y soldados enemigos. Estos puntos se canjean para subir de nivel e incrementar atributos fundamentales como la
vitalidad, la
resistencia máxima y la afinidad mágica con las transmutaciones. Al morir en combate,
perdemos los Catalysts acumulados en el punto exacto de la caída, debiendo regresar a recogerlos antes de sufrir una segunda derrota consecutiva.
Para definir estilos de combate concretos disponemos de los
Ambers, piezas de equipamiento pasivo que alteran las propiedades de las transmutaciones, el coste de resistencia de las paradas o la efectividad del daño crítico. Su combinación permite configurar estilos orientados a la contundencia física, la agilidad con paradas o el lanzamiento constante de magia mediante el consumo de Nephtoglobin.
Qué hace diferente a Valor Mortis
Dentro del catálogo actual de
soulslike en primera persona, Valor Mortis busca desmarcarse mediante tres puntos concretos:
En primer término, el uso de las
Guerras Napoleónicas como trasfondo histórico proporciona una dirección artística atípica, alejándose tanto de la fantasía medieval tradicional como del terror gótico victoriano. En segundo lugar, la integración de la mano izquierda mágica junto a mosquetes y sables establece una cadencia de combate versátil, donde alternamos constantemente entre la defensa táctica y el control del espacio. Por último, la estructura de
niveles verticales y atajos basados en habilidades aporta una profundidad de exploración superior a la de los títulos de acción en primera persona lineales.