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The Legend of Zelda: Ocarina of Time (2026)

The Legend of Zelda: Ocarina of Time (2026)

Juego para Switch 2
Impresiones de The Legend of Zelda: Ocarina of Time (2026), para que conozcas de primera mano cómo se juega, modos y todo lo relacionado con The Legend of Zelda: Ocarina of Time (2026) para Switch 2, con artículos en profundidad donde hablamos de todo.
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Cómo Oragina of Time vuelve a brillar con fuerza, ahora en Switch 2

Cómo Oragina of Time vuelve a brillar con fuerza, ahora en Switch 2
El remake de The Legend of Zelda: Ocarina of Time para Nintendo Switch 2 moderniza su mundo, su jugabilidad y su narrativa con un estilo más realista, doblaje completo al español y un Hyrule reconstruido desde cero una reinterpretación que respeta el clásico de 1998 y lo eleva para una nueva generación
The Legend of Zelda: The Legend of Zelda: Ocarina of Time (2026) para Nintendo Switch 2 es, sin exagerar, uno de los regresos más esperados de la historia del videojuego. Quienes jugamos al original en 1998 recordamos perfectamente la sensación de entrar por primera vez en el Bosque Kokiri, de escuchar la llamada del Gran Árbol Deku o de ver la Campiña de Hyrule abrirse ante nosotros como un mundo que parecía infinito. Hoy, casi tres décadas después, Nintendo ha mostrado por fin un gameplay extenso que confirma que este remake no es una actualización técnica, sino una reinterpretación profunda y respetuosa de una obra que marcó a generaciones enteras. Y lo hace con una sensibilidad moderna, con un estilo artístico renovado y con una serie de mejoras jugables que transforman la experiencia sin romper su esencia.



La presentación oficial, acompañada de un vídeo completamente doblado al español, nos ha permitido ver más de diez minutos de juego real. Hemos recorrido Kokiri, explorado el interior del Gran Árbol Deku, atravesado la Campiña de Hyrule y comprobado cómo cada rincón del mundo ha sido reconstruido desde cero. Como jugador veterano que vivió el lanzamiento original en Nintendo 64, es imposible no sentir una mezcla de nostalgia y sorpresa al ver cómo Nintendo ha decidido modernizar esta aventura sin perder su alma. Este remake de Ocarina of Time no busca competir con la memoria del jugador, sino ofrecer una nueva forma de mirar a un clásico que sigue siendo tan relevante hoy como lo fue en 1998.

Un estilo artístico más realista y una presentación que respira vida


El primer impacto del gameplay es visual. El salto gráfico es tan grande que cuesta incluso compararlo con el original. En 1998, The Legend of Zelda: Ocarina of Time (2026) era un prodigio técnico, pero estaba limitado por la tecnología de su época: texturas simples, geometría contenida y animaciones que, aunque efectivas, no podían transmitir matices. En Switch 2, sin embargo, cada material tiene una textura definida, cada superficie refleja la luz con naturalidad y cada personaje muestra una expresividad que nunca habíamos visto en esta aventura. Link, en particular, luce más joven, más humano y más vulnerable. Su rostro, sus manos, la forma en la que respira o se incorpora transmiten una fragilidad que recuerda que esta historia empieza con un niño enfrentándose a un destino inmenso. Es una reinterpretación que funciona sorprendentemente bien y que añade una capa emocional que el original solo podía sugerir.

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Este enfoque artístico no pretende alejarse del original, sino reinterpretarlo con una sensibilidad contemporánea. La iluminación dinámica, los efectos de partículas, la densidad de la vegetación y la coherencia visual entre regiones crean un Hyrule que se siente vivo, cálido y lleno de detalles. El Bosque Kokiri sigue siendo un hogar acogedor, pero ahora está lleno de vida; la Campiña de Hyrule mantiene su amplitud, pero ahora respira como un mundo real; y la Ciudadela del Castillo deja atrás sus fondos estáticos para convertirse en un espacio completamente explorable. Es una reinterpretación que respeta la memoria del jugador, pero que no se limita a replicarla, y que demuestra que Nintendo ha querido ofrecer una experiencia más rica y más inmersiva.

Un Hyrule reconstruido desde cero y más coherente que nunca


El gameplay ha mostrado zonas que todos conocemos, pero reimaginadas con una escala y una coherencia nuevas. El Bosque Kokiri ya no es un conjunto de casas y caminos sencillos, sino un entorno vivo con personajes que se mueven, reaccionan y hablan con naturalidad. Las animaciones de los Kokiri, la iluminación que atraviesa las hojas y la forma en la que la cámara libre se desplaza permiten apreciar detalles que en 1998 simplemente no existían. El Gran Árbol Deku ha sido ampliado y rediseñado para ofrecer una mazmorra más compleja, con nuevas áreas, rutas alternativas y una verticalidad que recuerda a las mazmorras modernas de la saga. Es un cambio que respeta la estructura original, pero que la enriquece con nuevas posibilidades.

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La Ciudadela del Castillo de Hyrule es uno de los cambios más significativos. En el original, muchas zonas eran fondos prerenderizados que daban la ilusión de profundidad. En Switch 2, todo es completamente explorable, con un ciclo de día y noche que ya no se interrumpe en ningún momento, ni siquiera dentro de la ciudadela o en los núcleos de población. Ver cómo la luz del amanecer entra por las ventanas del mercado o cómo las sombras se proyectan en las murallas transforma por completo la percepción de este lugar. La Campiña de Hyrule ha sido reconstruida con desniveles, ríos, rocas que sirven de plataformas y una vegetación que responde al viento. Es un mundo que se siente más grande, más coherente y más vivo, pero que sigue siendo el mismo Hyrule que descubrimos en 1998.

Mecánicas modernizadas que transforman la aventura sin romper su esencia


Uno de los cambios más importantes es la libertad de movimiento. Por primera vez en un Zelda 3D oficial, Link puede saltar manualmente con un botón dedicado. Este simple gesto transforma la forma en la que se explora el mundo, especialmente en zonas como Kokiri o la Campiña de Hyrule. La posibilidad de correr manteniendo pulsado A elimina la necesidad de rodar para avanzar rápido, algo que en el original era casi un ritual. La cámara libre con el joystick derecho es otra mejora largamente esperada, que permite contemplar el mundo con una naturalidad que en 1998 era imposible. Son cambios que no alteran la esencia del juego, pero que lo actualizan para que se sienta natural en 2026.

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El combate también ha recibido mejoras. Aunque Nintendo no ha mostrado un sistema completamente nuevo, sí se aprecia una mayor fluidez en los movimientos, una mejor respuesta al fijado de enemigos y animaciones más naturales en ataques y esquivas. El tirachinas y otros objetos se benefician de los controles de movimiento, heredados de la versión de 3DS, pero integrados de forma más precisa. Nadar y bucear también se sienten más fluidos, con animaciones nuevas y una mayor libertad de movimiento bajo el agua. Son mejoras que respetan el diseño original, pero que lo modernizan para que la experiencia sea más satisfactoria y más coherente con los estándares actuales de la saga.

La ocarina renace con nuevas posibilidades y una interacción mágica


La ocarina siempre ha sido uno de los elementos más icónicos de The Legend of Zelda: Ocarina of Time (2026), y Nintendo ha decidido llevarla un paso más allá. Ahora, los jugadores pueden tararear melodías en el micrófono de Switch 2 para que Link las reproduzca. Es una idea que mezcla nostalgia con tecnología moderna y que añade una capa de magia a la experiencia. Además, el juego reconoce instrumentos reales, incluida la ocarina funcional y la ocarina electrónica mencionadas en la presentación. Esto permite que la música se convierta en una experiencia más personal, más interactiva y más cercana a la esencia de la saga.

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Lo interesante es que esta nueva interacción no sustituye al sistema clásico, sino que lo complementa. Los jugadores pueden seguir tocando la ocarina con los botones, como en el original, pero ahora tienen la opción de hacerlo de forma más natural. Es un gesto que respeta la memoria del jugador veterano, pero que ofrece nuevas posibilidades para quienes descubran el juego por primera vez. La banda sonora orquestal, los efectos de sonido refinados y la importancia de las melodías de la ocarina refuerzan la sensación de estar ante una aventura donde la música vuelve a ser un eje central.

Doblaje completo al español y una narrativa más rica


Por primera vez en la historia, The Legend of Zelda: Ocarina of Time (2026) contará con doblaje íntegro al español en todas las secuencias cinemáticas. Navi, los Kokiri, los guardias de Hyrule y todos los personajes que aparecen en las escenas narradas tienen voz completa. Es un cambio que transforma la experiencia, especialmente para quienes jugamos al original en 1998, donde la narrativa dependía exclusivamente del texto y de la música. Escuchar a los personajes hablar con naturalidad añade una capa de emoción que nunca habíamos visto en esta aventura.

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Las cinemáticas también han sido ampliadas y rediseñadas. La introducción con estética de tapiz, narrada con una voz cálida y solemne, marca un tono completamente distinto al del original. Es una presentación que recuerda a los relatos míticos de la saga, pero con una puesta en escena más cinematográfica y accesible. La expresividad facial de los personajes, la calidad de la interpretación y la coherencia visual entre escenas crean una narrativa más rica, más profunda y más moderna. Es un cambio que respeta la esencia del juego, pero que la amplifica con herramientas contemporáneas.

Cronología, calidad de vida y una aventura más accesible


Nintendo ha añadido un sistema de cronología que permite consultar objetivos, revisar eventos previos y ver cómo se completa un gran tapiz a medida que avanzamos en la historia. Es una herramienta que facilita la aventura sin romper su esencia. En 1998, muchos jugadores dependían de guías externas para avanzar en ciertos momentos. En Switch 2, esta ayuda integrada permite que la experiencia sea más accesible para nuevos jugadores, sin restar profundidad a quienes ya conocen el juego.

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El inventario también ha sido modernizado. Cambiar objetos sin pausar el juego, menús más intuitivos y una interfaz más clara permiten que la experiencia sea más fluida. Los tiempos de carga son más breves, las acciones se ejecutan con mayor rapidez y los efectos de sonido han sido refinados. Son mejoras de calidad de vida que no alteran la esencia del juego, pero que lo actualizan para que se sienta natural en 2026. Es una aventura que respeta su legado, pero que se adapta a las expectativas modernas.

Un lanzamiento que convivirá con gigantes y un regreso que ya esperamos


The Legend of Zelda: Ocarina of Time (2026) llegará el 5 de noviembre de 2026, en plena recta final de un año cargado de grandes lanzamientos. Como jugador veterano que vivió el lanzamiento original en 1998, es imposible no sentir cierta emoción ante la idea de volver a recorrer Hyrule con una mirada nueva, pero con el corazón puesto en la aventura que nos marcó hace casi treinta años. La combinación de mejoras visuales, jugabilidad modernizada, doblaje completo y mundo reconstruido convierte este remake en uno de los proyectos más ambiciosos de Nintendo en los últimos años.



Lo mostrado hoy confirma que este remake de Ocarina of Time no es una actualización técnica, sino una reinterpretación profunda, respetuosa y ambiciosa de uno de los juegos más influyentes de la historia. Nintendo ha reconstruido Hyrule, ha modernizado la jugabilidad, ha añadido doblaje completo, ha ampliado mazmorras, ha refinado la música y ha integrado nuevas herramientas narrativas. Y lo mejor es que todo esto sigue siendo The Legend of Zelda: Ocarina of Time (2026). En Ultimagame ya contamos los días. Este noviembre no solo vuelve un clásico: vuelve una leyenda.
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Opinión: Cuando la épica vuelve a llamar a la puerta de Nintendo

Opinión: Cuando la épica vuelve a llamar a la puerta de Nintendo
El regreso de The Legend of Zelda: Ocarina of Time apunta a una reinterpretación visual y emocional que devuelve al héroe su fragilidad infantil y a Hyrule su grandeza mítica una propuesta que invita a soñar con un lanzamiento capaz de convivir incluso con el gigante de RockStar, GTA VI
Antes del Nintendo Direct de junio de 2026, había como una máxima en redes en particular y en Internet en general, que venía a decir algo así como "si Nintendo presenta un remake de Ocarina of Time se rompe Internet...", y probablemente haya sido una de las mejores aproximaciones de lo sucedido. The Legend of Zelda: Ocarina of Time (2026) vuelve en un momento en el que la saga Zelda vive una madurez creativa que parecía impensable hace una década. No es un regreso impulsado por la nostalgia, sino una reinterpretación consciente de uno de los pilares del videojuego moderno. Lo único que hemos visto ha sido un pequeño tráiler de poco más de minuto y medio, y ya podemos predecir que Nintendo no busca replicar ese maravilloso juego original de 1997, sino reconstruir su identidad visual con una sensibilidad contemporánea. El nuevo estilo artístico, más cálido y más humano, convierte a Link en un protagonista que respira, tiembla y se mueve con una naturalidad que lo acerca a los héroes de la era moderna. La animación de los dedos, la expresión contenida en el rostro y la forma en la que la luz envuelve su figura hablan de un proyecto que quiere emocionar desde el detalle, no desde la comparación.



Este enfoque visual no pretende competir con la memoria del jugador, sino ofrecer una lectura renovada del mito. La reinterpretación de la escala, la profundidad de los escenarios y la coherencia estética con los Zelda más recientes sitúan a The Legend of Zelda: Ocarina of Time (2026) en un punto intermedio entre el respeto absoluto y la ambición creativa. Es un remake que no se limita a actualizar, sino que propone una nueva forma de mirar a un clásico que marcó a generaciones enteras, y en Ultimagame no podemos estar más contentos, por nuestra propia filosofía y pensamiento que siempre hemos transmitido: Un remake tiene que ofrecer algo más, e incluso algo diferente, al juego original, pero siempre respetando su esencia e historia.

La Trifuerza como símbolo adelantado de un destino inevitable


Hay un detalle que ha pasado desapercibido para muchos, pero que para quienes conocemos bien la saga es casi un pequeño terremoto silencioso. En uno de los planos más breves, Link aparece con la Trifuerza marcada en la mano izquierda, simulando un "corazón" y sus pulsaciones que nacen en su interior, un elemento que en el juego original no se revelaba hasta mucho más adelante. Es un gesto mínimo, casi tímido, pero cargado de intención. No estamos ante un cambio argumental ni ante una reinterpretación radical de la historia, sino ante una decisión estética que altera la lectura del personaje desde el primer instante. Nintendo parece querer subrayar, desde el mismo arranque, el peso del destino, la carga heroica y la dimensión mítica que siempre han acompañado a este viaje.

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Según nuestra propia interpretación, este tipo de decisiones visuales son las que diferencian un simple remake de una obra que quiere dialogar con su propio legado. La Trifuerza no aparece aquí como un giro ni como un reclamo, sino como un recordatorio de que The Legend of Zelda: Ocarina of Time (2026) nace con una ambición distinta: la de presentar a Link no como un niño que descubre su papel en el mundo, sino como un héroe cuya historia ya está escrita en su piel. Es un matiz sutil, pero poderoso, respetando la esencia del original, pero también debe atreverse a ofrecer una mirada nueva, más rica, más consciente de lo que significa volver a un mito que marcó a generaciones enteras.

Una introducción que abraza la épica y la tradición


Hay algo profundamente evocador en la forma en la que The Legend of Zelda: Ocarina of Time (2026) decide presentarse ante el jugador. Esa introducción con estética de tapiz, narrada con una voz cálida y solemne, no es un simple recurso visual, sino una declaración de tono. Nintendo parece querer situar esta historia en un espacio casi legendario, como si quisiera recordarnos que estamos ante un relato que forma parte del imaginario colectivo del videojuego. La elección de una narración en inglés, con una interpretación cuidada y un ritmo casi ceremonial, sugiere una voluntad clara de elevar el prólogo a la categoría de mito fundacional, algo que encaja sorprendentemente bien con la sensibilidad actual de la saga, y además establece que escucharemos voces en el juego a diferencia del original.

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Lo interesante es que esta apuesta por un arranque más narrativo no rompe con la esencia del juego original, sino que la amplifica. La estética del tapiz, con sus colores apagados y su composición casi pictórica, funciona como un puente entre la tradición y la modernidad, entre la memoria del jugador veterano y la mirada del nuevo público que descubrirá esta aventura por primera vez. Y aunque todavía no se ha confirmado, es difícil no pensar que, siguiendo la línea de Star Fox y de los últimos Zelda, esta introducción acabará llegando también doblada al español, algo que reforzaría aún más esa sensación de estar ante un relato que quiere ser contado con todas las herramientas del presente.

Un héroe que vuelve a ser un niño


De todas las imágenes que hemos visto, hay una que se queda grabada por encima del resto: ese plano de Link tumbado en la cama, todavía adormecido, con la luz entrando suavemente por la ventana y revelando un rostro más joven de lo que muchos esperábamos. No es solo que parezca un niño; es que transmite una fragilidad que rara vez se ha asociado a este personaje. En la versión de Nintendo 64, e incluso en la de 3DS, Link siempre tuvo un aire más firme, más definido, casi como si ya estuviera preparado para lo que venía. Aquí, en cambio, hay algo distinto. Su expresión, la suavidad de sus rasgos, la forma en la que su cuerpo ocupa el espacio%u2026 todo apunta a un protagonista que todavía no sabe el tamaño real del mundo que le espera.

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Es posible que esta estética sea temporal o que no represente exactamente el aspecto final del personaje, pero la intención visual es evidente. Nintendo parece querer recordarnos que The Legend of Zelda: Ocarina of Time (2026) es, ante todo, la historia de un niño enfrentándose a algo inmenso, peligroso y desbordante. Y ese contraste entre inocencia y destino, entre vulnerabilidad y grandeza, funciona sorprendentemente bien en un remake que busca recuperar la esencia emocional del original sin limitarse a replicarlo. Hay algo profundamente humano en ese primer vistazo a Link, algo que nos invita a mirarlo no como el héroe que será, sino como el niño que todavía es. Y quizá ahí esté una de las claves más poderosas de esta reinterpretación: devolverle al personaje su juventud, su duda, su pequeñez, para que el viaje vuelva a sentirse tan épico como la primera vez.

Un Hyrule reinterpretado y un futuro que ya queremos recorrer


Si algo queda claro incluso en esos pocos segundos de metraje es que Hyrule ha sido reconstruido con una mirada distinta, más amplia y más consciente de su propio peso histórico. No hablamos solo de un mundo más detallado, sino de un escenario que parece respirar con una naturalidad que lo acerca a los grandes mundos abiertos de la saga moderna. La luz, la escala, la composición de los planos%u2026 todo apunta a un reino que ha sido reinterpretado para que vuelva a sentirse inmenso, misterioso y lleno de posibilidades, como si Nintendo quisiera recordarnos por qué este viaje marcó a toda una generación. Y lo más interesante es que esta reinterpretación no rompe con la esencia del original, sino que la potencia: es el mismo Hyrule, pero visto con los ojos de 2026.

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En este sentido, resulta inevitable pensar en cómo otros remakes recientes han abordado la tarea de actualizar un clásico. Resident Evil 4 apostó por la reinvención desde la tensión narrativa; Final Fantasy VII se lanzó de lleno a la reinterpretación estructural; y Star Fox, que llega en apenas unos días, parece optar por una modernización respetuosa y directa. The Legend of Zelda: Ocarina of Time (2026) se sitúa en un punto distinto, casi único: no quiere reescribir su historia ni alterar su estructura, pero sí quiere que la experiencia vuelva a sentirse tan grande, tan emocionante y tan inolvidable como lo fue en su día. Y eso, en sí mismo, ya es una declaración de intenciones.

Quizá por eso, y aunque todavía no tengamos una fecha concreta, es difícil no dejar volar la imaginación. 2026 es un año cargado de grandes lanzamientos, y la idea de que este remake pueda llegar en un periodo cercano al esperado GTA VI añade un matiz casi poético a la conversación: dos juegos que, en su momento, redefinieron el medio, reencontrándose en una misma ventana temporal casi treinta años después. No sabemos si será así, pero la sola posibilidad ya despierta una sonrisa.

Lo que sí sabemos es que esperamos The Legend of Zelda: Ocarina of Time (2026) con una impaciencia que hacía tiempo que no sentíamos. Queremos ver qué más tiene Nintendo preparado, cómo evolucionará esta reinterpretación y hasta dónde llegará esta nueva mirada a un mito que sigue vivo en la memoria colectiva. Y mientras llega ese momento, nos quedamos con esta sensación tan especial: la de estar ante un remake que no mira al pasado para repetirlo, sino para recordarnos por qué seguimos enamorados de este viaje.
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The Legend of Zelda - Ocarina of Time. La leyenda ha despertado en Switch 2

El juego mejor valorado de Nintendo, un título que sentó las bases de las aventuras 3D, una aventura inolvidable... ¿Qué hace tan especial esta entrega?
No había nada más potente para cerrar el Nintendo Direct de junio de 2026. La gran N nos dejó boquiabiertos con una revelación que muchos fans llevaban años esperando: el remake completo de The Legend of Zelda: Ocarina of Time es real y llegará en exclusiva a Nintendo Switch 2... este mismo año. Tras décadas siendo considerado uno de los mejores videojuegos jamás creados, el clásico de Nintendo 64 regresará reconstruido para una nueva generación.

El tráiler, aunque breve, dejó varias pistas importantes. Lo primero entró por los ojos; Nintendo mostró un acabado visual completamente nuevo, más detallado y con un estilo más realista que se aleja de la estética de Breath of the Wild y Tears of the Kingdom. Lo poco que hemos visto apunta a una reconstrucción desde cero y no a una simple remasterización visual (como fue la entrega de 3DS), algo que se muestra en la habitación totalmente rediseñada de nuestro héroe.

Lo siguiente fue el sonido, y es que ahora contaremos con la presencia de narración con voz, aparentemente a cargo del Gran Árbol Deku. Este teaser nos ha confirmado que volvemos a arrancar con la historia del niño del bosque sin hada, adelantando que el viaje de Link empezará con sus primeros pasos en Kokiri Forest, su llegada hasta el enfermo Árbol Deku, su alianza con la princesa Zelda y, por supuesto, su enfrentamiento contra las fuerzas oscuras de Ganondorf.

Y es que de lo poco que se nos ha mostrado ha brillado con luz propia el emblema de la Trifuerza en la mano de nuestro héroe, que se define muy claramente en esta aventura: el coraje de Link, la sabiduría de Zelda y el tremendo poder de Ganon, corrompido por la oscuridad.

2026 era el año, con la saga Zelda celebrando su 40º aniversario, una película de acción real prevista para 2027 y, ahora, el remake de Ocarina of Time como la gran pieza central de esa celebración. Es cierto que apenas hemos tenido un aperitivo y que no hay fecha real de lanzamiento (aunque, si no hay retrasos, tiene pinta de que la cosa se irá a Noviembre, para que Nintendo - sin miedo a GTA 6, que no sale en su consola - pueda crear mucha más expectación con el primer tráiler de gameplay y uno de sus Directs dedicados).

Para nosotros es claro: Nintendo no quiere simplemente traer de vuelta un clásico. Quiere devolver a la vida una aventura que definió el videojuego moderno. Sin embargo, no es un trabajo fácil, porque hay mucho que actualizar, destacando:

- El sistema de combate, que tiene que ganar en opciones, reto e IA enemiga. Pese a su grandísima calidad para la época, es necesario pulir las batallas, hacer los combates contra los jefes realmente épicos y crear nuevas mecánicas, porque no nos vemos venciendo a Ganon con un nuevo partido de tenis...

- Su mundo abierto, que si bien fue pionero en la experiencia, se ha quedado extremadamente limitado en opciones. Hay que añadir contenido, minijuegos, desafíos...

- Puzles y enigmas. Es necesario que Hyrule vuelva a retar nuestras neuronas, y darle algunas vueltas a las mecánicas que ya conocemos para que esta saga legendaria sea más que un paseo por la memoria con mejores gráficos...

Si el resultado final está a la altura de las altísimas expectativas de los fans es algo que solo el tiempo nos dirá, pero está claro que vamos a seguirle muy de cerca la pista a esta leyenda. No perdáis de vista la web para seguir a la última.
Opinión: Los ojos de la nostalgia

Nintendo ha jugado muy fuerte, cerrando el Nintendo Direct de la forma en la que lo ha hecho. Primero, porque un remake de uno de sus juegos más queridos - y el mejor valorado - es poner el listón muy alto, y opacar el resto de títulos presentados. Y segundo, por haberlo hecho un un avance tan cortito, cuando además hablamos de un lanzamiento fechado para 2026. Sin embargo, estas dos decisiones podrían estar mucho más meditadas de lo que parece. Ocarina of Time va a ser un juego tremendamente juzgado; en su momento fue el pico visual de la consola, en su relanzamiento en 3DS también supuso un hito en la portátil, y ahora en Switch 2 tiene que cumplir un papel similar... Y además, no limitarse solamente a un salto visual, ya que su excelente gameplay, diseño y opciones hace 28 años necesitan también pulirse y mejorarse: el mundo abierto, el sistema de combate, algunos puzles...

Nosotros completamos gran parte de las aristas de Ocarina con nuestra imaginación, con nuestra ilusión, impresionados por lo que significaba hace casi 3 décadas. Ahora, los ojos de la nostalgia le van a poner las cosas muy difíciles a este remake, y Nintendo lo sabe. Quizá por eso ha decidido darnos un avance tan pequeño, para que vamos conociendo este nuevo mundo poco a poco, centrándonos en sus virtudes y no penalizando el resultado por que no sea lo que nosotros imaginábamos. Sea como sea, cuando Nintendo desvele un primer avance con gameplay del que promete ser uno de los juegos del año (el juego, si GTA VI se vuelve a retrasar) saldremos de dudas

José Carlos Fernández Jurado
Redactor jefe de Ultimagame
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